domingo, 31 de agosto de 2014

Los Espíritus

Espíritus y Religion

ESPÍRITUS Y RELIGIÓN

Los Espíritus


Un espíritu o ser espiritual es una Entidad no corpórea o, en definición de la Real Academia Española de la Lengua, un "Ser inmaterial y dotado de razón".

La ciencia no admite su existencia por la sencilla razón de que no puede medirlos, pesarlos o tan siquiera fotografiarlos. Pero su existencia en forma de Ángeles, Demonios, Apariciones Marianas o, sencillamente, como fantasmas está suficientemente documentada como para que las consecuencias de las mismas sean totalmente medibles aunque las apariciones hayan sido pura fantasía. Nadie se imagina al pueblo judío vagando por el desierto durante cuarenta años o a Saulo de Tarso convertirse en Apóstol de Jesucristo si no es como consecuencia de una de estas apariciones.

La descripción completa de los espíritus, tanto física como religiosamente hablando, podemos consultarla en el libro titulado "El Libro de los Espíritus". Aunque filósofos tan notables como San Agustín defienden que el hombre se compone de cuerpo y alma, no faltan doctrinas que añaden un tercer elemento: el espíritu. Según estas doctrinas el espíritu tiene tres funciones primarias: 'Conciencia', 'intuición' y 'comunión'. Que están definidas como:
"La conciencia es el órgano que discierne y distingue entre lo bueno y lo malo".
La Intuición es el órgano de sensación del espíritu humano".
La Comunión es adoración a Dios.

La conexión humana con el mundo de los espíritus se produce a través de la glándula pineal que tenemos en el centro del cerebro. Ésto es algo que ya se venía defendiendo en la antigüedad cuando se la denominaba "el tercer ojo" o "el ojo de Horus". Ahora se ha confirmado su relación con la producción de Dimetiltriptamina (o DMT) que es un potente alucinógeno que se relaciona con los espíritus. Un buen estudio del mundo chamánico lo encontramos en la obra El chamanismo y las técnicas arcaicas del éxtasis

Como quiera que nuestra relación con los Espíritus, real o imaginada, se produce a través de un órgano presente en todos los animales, es comprensible que la misma sea tan antigua como la propia existencia del ser humano y se vería materializada en la forma de rituales destinados al enterramiento de sus muertos y a la conexión con los espíritus de los animales que pretendían cazar. Como intermediario surge el chamán, persona con niveles anormalmente altos de DMT en los momentos de trance bien sea por causas naturales o por ingestión de alucinógenos. De esta forma cada tribu ofrece sacrificios a un Espíritu determinado que puede ser el de un antepasado para que interceda en su favor o aquel que hayan identificado como causante de sus desgracias y al que hay que aplacar. Su éxito en la defensa de su territorio o en la conquista de otro nuevo siempre habrá sido porque el Espíritu les orientó correctamente y les apoyó con energía.

El chamanismo y la comunicación con los Espíritus es muy anterior a la aparición de las religiones, vinculadas en sus inicios a la Diosa Tierra y a la práctica de la agricultura. Tenemos buena prueba de su práctica por los banquetes rituales y las pinturas rupestres, pero es especialmente significativo en los yacimientos de Göbekli Tepe y Nevali Çori dado que se trata de templos en piedra datados en hace 11.500 años, dos mil antes del descubrimiento de la agricultura y cuando aún la sociedad humana no era sedentaria y se componía de cazadores-recolectores.

La glándula pineal es muy sensible a las radiaciones electromagnéticas y, debidamente estimulada, permite a quienes tienen esa sensibilidad traer al mundo consciente los mensajes emitidos por los Espíritus desde su mundo espiritual. Parece que existen al menos dos tipos de Espíritus concebidos como Ángeles y Demonios, ya que los mensajes de los primeros son de carácter ético y moral mientras que los segundos no dudan en exigir sacrificios cruentos, que pueden llegar a ser humanos, en muestra de adoración.

Los Espíritus siguen en contacto con los humanos y tenemos fiel constancia de ello en las apariciones marianas de Fátima, Lourdes, El Escorial o El Palmar de Troya; los demonios que atormentaron a Buda, el espíritu que se manifestó a José Smith o la intercesión del Espíritu Santo en la elección de un nuevo Papa. Obviamente todas estas intervenciones espirituales se manifiestan en el idioma comúnmente utilizado por el que las experimenta dado que, como hemos visto, la conexión es de índole telepática y a través de la glándula pineal.



P.S. Recibo una atenta llamada de mi primo en la que me hace notar ciertas discrepancias en mi post sobre el fin de los tiempos y que paso a detallar: en primer lugar la "Biblia de Jerusalén" establece en su cronología que el Eclesiastés está datado en el año 250 A.C. y el Libro de Joel en el 350 A.C. en vez del 930 y 800 que menciono en el post. Solo añadir que mis datos los he recabado de la Wikipedia.
En segundo lugar el Libro de Isaias está escrito por dos personas distintas siendo el versículo 40:3 que yo menciono perteneciente al segundo Isaias y el resto al primero.
Finalmente la palabra Deuteronomio que, efectivamente, significa "Segunda Ley" sería mejor considerarla como "Recapitulación de la Ley".
Quede constancia.

domingo, 24 de agosto de 2014

Los Reyes

Espíritus y Religion

ESPÍRITUS Y RELIGIÓN

Los Reyes


Hace 100.000 años el homo sapiens salió de África para asentarse en el Oriente Medio. Tenemos constancia de su presencia en Europa hace 35.000 años por las pinturas rupestres y los enterramientos descubiertos. Y hace 10.000 años, coincidiendo con el final de la última glaciación, tenemos bien documentada la cultura natufiense en la que, si bien tenían herramientas para recolectar cereales y silos para almacenarlos, es dudoso que practicaran la agricultura y la cerámica. Lo ocurrido en los 90.000 años anteriores sigue constituyendo un misterio. Sin embargo en los 1.000 años siguientes se produce una explosión de conocimientos que denominamos la Revolución del Neolítico: se domesticaron los animales, se practicó la agricultura, se aprendió a trabajar la cerámica, se descubrió la fundición de los metales, la navegación, la música o la medicina, por poner unos ejemplos, y se construyeron las primeras ciudades en adobe fortificadas por muros. El origen de esta explosión de conocimientos sigue causando controversia entre los partidarios de la evolución y los partidarios de la creación del ser humano. Según éstos una fuerza externa, a la que denominan dios, diosa o extraterrestres, manipuló genéticamente a una parte de los hombres y éstos adquirieron uso de razón.

Al final del periodo natufiense ya podemos encontrar elementos que van a definir el porvenir de nuestra especie, como las herramientas que suponen un conocimiento del trabajo de la madera, pero también el tejido y el arco y las flechas. También aparecen depósitos en el suelo para almacenar los cereales salvajes recolectados. Todos estos elementos se tornan deseables para aquellos que se dedicaban al pastoreo y eran nómadas que en épocas de hambruna se veían obligados a tratar de arrebatárselos por la fuerza. En este periodo aparece el concepto de “propiedad privada” pues, aunque la tierra, el ganado y las viviendas fueran de propiedad comunal, las herramientas producidas por cada uno ya eran de propiedad privada; y las normas de convivencia son mantenidas por los más ancianos de la tribu que son los descendientes directos del fundador del clan (véase F. Engels: El origen de la familia, la propiedad privada y el Estado).

Para la custodia del ganado, las labores agrícolas, el tejido o la extracción de minerales era muy productivo utilizar la fuerza laboral de los esclavos ya que descontando su alimentación y vestido del total de lo que producían aún quedaba un excedente significativo para los propietarios de los mismos. ”Los bienes de los vecinos excitaban la codicia de los pueblos, para quienes la adquisición de riquezas era ya uno de los primeros fines de la vida. Eran bárbaros: el saqueo les parecía más fácil y hasta más honroso que el trabajo productivo. La guerra, hecha anteriormente sólo para vengar la agresión o con el fin de extender un territorio que había llegado a ser insuficiente, se libraba ahora sin más propósito que el saqueo y se convirtió en una industria permanente. Por algo se alzaban amenazadoras las murallas alrededor de las nuevas ciudades fortificadas: sus fosos eran la tumba de la gens y sus torres alcanzaban ya la civilización. En el interior ocurrió lo mismo. Las guerras de rapiña aumentaban el poder del jefe militar superior, como el de los jefes inferiores; la elección habitual de sus sucesores en las mismas familias, sobre todo desde que se hubo introducido el derecho paterno, paso poco a poco a ser sucesión hereditaria, tolerada al principio, reclamada después y usurpada por último; con ello se echaron los cimientos de la monarquía y de la nobleza hereditaria.”, en opinión de Engels.

En este orden de cosas ocurre una cosa singular: empieza a ser rentable someter por la fuerza a las diversas ciudades y obligar a sus ciudadanos a trabajar como esclavos para el conquistador. Un ejemplo lo tenemos en la explotación de las minas de oro asturianas en la época romana cuyo trabajo más duro sería realizado por esclavos y el siguiente nivel de esfuerzo sería realizado por grupos de indígenas semi-libres mientras que los ciudadanos romanos se encargarían de las labores de dirección, protección de la mina y traslado del mineral. La persona que lo consigue se titula como “Rey” y ejerce su poder por medio de tres ministros: el visir, el sumo sacerdote y el general de los ejércitos. Hubo en la historia una persona que ocupó sucesivamente los tres cargos: Herihor. Puede parecer algo de menor importancia pero cuando se estiman las riquezas que llegaban a acumular estos reyes a lo largo de su vida a base de someter y expoliar a los pueblos vecinos o, sencillamente, recibiendo sus tributos para evitar la conquista física, llegamos a cifras que en la actualidad resultan imposibles de creer: el valor del ajuar funerario encontrado en la tumba de Tutankamón es imposible de evaluar y en un reciente programa de televisión calculaban cuanto se habría gastado el Faraón Keops en construir su tumba y llegaban a que, en precios actuales, superaba los 7.000 millones de dólares. Todo esto solo en lujos por lo que si sumamos sus palacios y los regalos a sus favoritos llegamos a unas cifras que no son alcanzables hoy en día por ningún gobernante.

Para dejar clara la diferencia con su pueblo los reyes se encerraban en ciudades con sus cortesanos que eran lo que hoy conocemos como nobles o clase dirigente. Buenos ejemplos los tenemos en Akenaton quien creó una nueva capital en el desierto en la cual vivir con su corte, la Ciudad Prohibida de Pekín, el Kremlin de Moscú, Versalles en Francia, el Palacio de Topkapi en Estambul o Kioto en Japón. Sus ejércitos estaban controlados por el General en Jefe y eran mantenidos por los habitantes de aquellos territorios en los que estaban acuartelados y por la rapiña de los territorios que conquistaban, su misión era defender el territorio y conquistar otros. La palabra del rey era la ley y el Visir era el encargado de transmitirla a los ciudadanos así como impartir los premios y castigos decretados por el soberano, para el cumplimiento de sus funciones contaba con los funcionarios y sus salarios procedían de los impuestos. Finalmente el Sumo Sacerdote era el encargado de difundir y hacer cumplir los preceptos morales decretados por el rey y castigar su transgresión, sus ayudantes eran los sacerdotes y sus emolumentos procedían de los diezmos, las primicias y las ofrendas.

El primer Rey del que tenemos constancia histórica es Sargón I de Acad. El cambio de residencia originado por las necesidades del comercio y la unión bajo un solo soberano de tribus con muy distintas costumbres obligaron a establecer unas normas de conducta severas. Una de las más antiguas codificaciones legales que conocemos es el Código de Hammurabi, datado en 1760 A.C. y, al igual que anteriores códigos de leyes, en él se afirma que ha sido redactado directamente por el dios Marduk quien se lo entrega a Hammurabi para que imponga su cumplimiento, situación que recuerda a Yhaweh entregando las tablas de los Diez Mandamientos a Moisés.

Nadie podía acercarse a la ciudadela donde residía la Corte sin un buen motivo y menos atravesar sus murallas pero, incluso así, solo los personajes de mayor rango se podían acercar a la residencia real y de ellos eran muy contados los que podían acceder a presencia del Rey en cuya presencia debían mantener la vista baja absteniéndose de mirarlo. En estas circunstancias, el rey era visto por el pueblo como alguien mítico, todopoderoso y lejano a quien nunca verían y de cuya existencia solo conocían por lo que de él le contaban los sacerdotes. Las posibilidades de ascenso social y económico venían dadas por el ingreso en el ejército o en el sacerdocio. No es sino hasta 1688 cuando se empieza a asumir que los reyes tienen a su vez obligaciones con sus súbditos y se produce en Londres la Revolución Gloriosa que, en definitiva, será el origen de la Constitución de los Estados Unidos y de la Revolución Francesa mediante las ideas de Rousseau y del Barón de Montesquieu y del actual sistema de gobierno participativo.

lunes, 18 de agosto de 2014

El alma

Espíritus y Religión

ESPÍRITUS Y RELIGION

El Alma



¿De qué constamos? De alma y cuerpo. ¿Cuál de ellos es mejor? Sin duda, el alma. ¿Qué alabamos en el cuerpo? No veo otra cosa que la hermosura. Y ¿qué es la hermosura del cuerpo? Proporción de partes, con cierta suavidad de color. ¿Dónde es mejor y auténtica esa forma de la hermosura, y dónde es falsa? ¿Quién duda de que es mejor allí donde es auténtica? ¿Y dónde es auténtica? Sin duda en el alma. Por consiguiente, hay que amar más al alma que al cuerpo.
(Cartas de San Agustín. Carta 3 Agustín a Nebridio).



Aunque el debate continúa abierto, los neurólogos tienden a considerar que lo que se llama "Alma" no es más que una función cerebral. Eduard Punset lo trata con detalle en su libro "El alma está en el cerebro". Sin embargo hasta ahora mismo se daba por supuesto que el ser humano está compuesto por cuerpo y alma.

Desde el principio de los tiempos el hombre ha sido consciente de ser diferente del resto de los seres vivos: su dominio del fuego, su destreza para la fabricación de herramientas, su capacidad artística para pintar y esculpir animales, su respeto a los muertos, etcétera, así se lo indicaban. Algunas de sus representaciones alcanzan una antigüedad superior a los 35.000 años. Nuestros ancestros trataron de explicar las causas de esta diferencia introduciendo el concepto del alma. Era ésta la que nos diferenciaba del resto de los animales y, al no poder explicarla de otra forma, establecieron que el alma es inmaterial e inmortal y es la conexión del hombre con Dios porque es la parte que compartimos con Él. De hecho cuando una persona fallece decimos que ha ido a reunirse con su Creador.

Aunque nos son más conocidas las ideas procedentes de la cultura greco-latina, influida a su vez por la judeo-cristina, la existencia del alma y su inmortalidad es algo presente en todas las religiones del mundo, como la maya, la del pueblo sioux, la hinduista (reflejada en el Bhagavad-Gita 2:12). Hubo diversos intentos de definir el concepto como, por ejemplo, los de Demócrito, que la habría definido como un elemento caliente o cierto tipo de fuego, Anaxágoras que la identifica con el intelecto, Alcmeón, que opina que es inmortal en virtud de su semejanza con los seres inmortales, o los más conocidos de Pitágoras y Platón, pero, finalmente, es Aristóteles quien en su obra "Acerca del alma" realiza su estudio desde una perspectiva naturalista. Su conclusión, que sigue vigente hasta nuestros días, es que "el ser animado es un conjunto de cuerpo y alma en la que las dos partes del ser se necesitan mutuamente. Mientras que el cuerpo es la materia, el alma es su esencia",

Otros autores, como Averroes, ,Santo Tomás de Aquino, o René Descartes, por poner solo unos pocos ejemplos, han debatido sobre la mortalidad y otras características del alma. Finalmente, el consenso general determina que el alma es inmaterial e inmortal y es la conexión del hombre con Dios porque es la parte que compartimos con El. Cuando la persona fenece es el cuerpo quien muere, el alma sigue uno de los dos caminos posibles: vuelve a la divinidad de donde procede o se queda en la tierra (bien sea en sucesivas reencarnaciones o bien sea considerada ésta como el infierno). De tal forma que aquellas personas que han seguido los mandamientos del Creador son reputadas como Santos actualmente y como dioses en otras épocas. Incluso hoy la religión sintoista ofrece culto a sus ancestros como divinidades.

Así el término "hijo de dios" es un título que concede a su portador la justificación para ocupar el lugar de su padre. En el Imperio Romano era común la costumbre de divinizar a sus fallecidos emperadores, tal y como nos los cuenta Suetonio en su obra "Los doce Césares".

La divinización de los gobernantes no era otra cosa que reconocer que en ellos había residido la "esencia divina", es decir que habían sido buenos para su pueblo. Y la costumbre de hacerlo así es ciertamente antigua ya que los faraones del Antiguo Egipto manifestaban que su poder procedía de ser de Ra, o de Ra-Amon en el Imperio Medio. De hecho, los textos escritos más antiguos que poseemos (las tablillas sumerias) ya nos hablan de la divinización del Sargón I de Acad.

En conclusión: la expresión "hijo de dios" no debe ser considerada como equivalente a "Hijo del Creador", sino como el título que justificaba a su portador para ocupar el puesto del dios al que se refiere y que aquél declara que es su padre natural o adoptivo.

domingo, 10 de agosto de 2014

ESPIRITUS Y RELIGION - Moisés

Espíritus y Religion

ESPÍRITUS Y RELIGION

Moisés



Profetizar es "hablar en nombre de alguien". Los profetas bíblicos (nabí) hablaban no solo del futuro sino de Dios y en nombre de Dios. Su misión principal es proclamar la palabra de Dios y los intereses del pueblo.

Sin lugar a dudas el principal profeta que ha existido es Moisés, al que Sigmund Freud identificó con el Faraón Akenatón. A Moisés se le atribuye la autoría del Pentateuco al que los judíos denominan "La Ley". Es una expresión apropiada dado que su principal mensaje es el de la existencia de un solo pueblo, un solo Dios, un solo ritual y una sola ley, la organización del pueblo judío y su historia desde la creación del mundo.

El siguiente en importancia es Elías, que obró prodigios en defensa de la Ley y del Dios de Moisés, del que revivió sus experiencias en el Monte Sinaí con su propia entrevista con Dios, y cuya existencia nos es conocida por el Libro Primero de Reyes. Tanto los cristianos, que por medio de el Evangelista Mateo (Mateo 17:3) equiparan a Jesucristo precisamente con Moisés y Elías, como los musulmanes, en El Corán (Sura 2:81 o 2:87, según la versión que se consulte).

El resto de los profetas hacen profecías de futuro cuyo cumplimiento es dudoso, tanto en el Antiguo Testamento como en el Nuevo Testamento, cualquiera de los tres métodos de análisis que apliquemos. Algunas Iglesias, como los Adventistas del Séptimo Día, proponen una alternativa a la interpretación literal que vendría a coincidir con la evolución histórica y traería el Juicio Final a nuestros días.

La predicción del futuro en base a informaciones recibidas de seres espirituales requiere que dicho seres hayan sido capaces de viajar al futuro y volver para contar lo que vieron. Según nuestros conocimientos científicos tal cosa resulta imposible en la actualidad y es muy dudoso que se pueda realizar en un futuro más o menos cercano. Es cierto que, según los físicos, algún desarrollo de las teorías de Einstein podría conducir a tal eventualidad mediante los llamados agujeros de gusano y que la Teoría de supercuerdas o Teoría M parece predecir la existencia de Universos paralelos entre los cuales, quizás, se podría viajar al pasado o al futuro. Stephen Hawking en su Historia del Tiempo y Paul Davies en su obra “Sobre el Tiempo”, piensan que es posible.

No obstante, Moisés no realizó ninguna predicción a futuro que hubiera de ocurrir después de su muerte, salvo la ya conocida de que el pueblo israelí ocuparía la Tierra Prometida.

El Pentateuco es un conjunto de cinco libros que desarrolla la Constitución del pueblo judío. Génesis es el primero de ellos que tiene por objeto establecer la pertenencia de las doce tribus a un mismo pueblo para lo cual refleja la genealogía de las mismas desde la creación del mundo. Según se manifiesta, la genealogía hasta las doce tribus sería la siguiente: Adán - Set - Enós - Cainán - Malaleel - Jared - Henoc - Matusalén - Lamec - Noé - Sem - Arfaxad - Sale - Heber - Faleg - Sarug - Nacor - Tare - Abraham - Isaac - Jacob y los hijos de éste con cuatro mujeres distintas que darían nombre a las doce tribus: Rubén, Simeón, Leví, Judá, Isacar, Zabulón, Dan, Neftalí, Gad, Aser, José y Benjamín. Además se establece que Dios ha hecho un pacto con Jacob (al que renombra como Israel) por el cual sus descendientes se convertirán en su pueblo elegido y dominarán la tierra. Se ha objetado la historicidad de este libro pero tal debate carece de sentido dado que en él se trata solamente de establecer firmemente que el conjunto de semitas que abandonan Egipto bajo la guía de Moisés son un pueblo a pesar de las grandes diferencias culturales existentes entre las distintas tribus.

El segundo de los libros, Éxodo, se establece la pertenencia de Moisés a la tribu de Leví (la genealogía sería Leví - Caat - Amram, del que nacieron Aarón y Moisés) y los milagros que hubo de hacer para conseguir que el Faraón les diera permiso para salir de Egipto, lo que le permite erigirse en su líder, y las posteriores penalidades que pasaron mientras se integraban socialmente hasta constituir un solo pueblo: salieron de Egipto como doce tribus y cuarenta años después llegaron a Canaán como un solo pueblo.

El tercer libro, Levítico, detalla la organización del pueblo con el establecimiento de una dirección sacerdotal perteneciente a la tribu de Leví (como él mismo) a la que se le debe entregar por parte del pueblo de la décima parte de su producción (el diezmo) así como de los primeros productos recolectados (las primicias) y los rituales a observar tanto en la vida diaria como en la presentación de ofrendas a Dios, con el detalle de los alimentos puros e impuros. De esta forma hay una clase dominante (los levitas) y una clase dominada (el resto de tribus).

En Números establece el lugar que le corresponde a cada una de las doce tribus, nombra setenta ancianos para que dirijan al pueblo ("profeticen"), establece la obligación de casarse cada uno dentro de su propia tribu, el orden en las herencias y que los sacerdotes gozarán de todas las cosas que son consagradas y ofrecidas al Señor en razón de su ministerio sacerdotal. Así se establece un gobierno para la clase inferior (ya que no tiene poder sobre los sacerdotes, que continúan dirigiendo la sociedad).

En Deuteronomio (Segunda Ley) se insiste en la obligación de respetar los ritos y leyes que han sido impuestos, manda exterminar a los pueblos idólatras, repite la lista de alimentos puros e impuros, los Diez Mandamientos y la obligación de pagar el diezmo a los sacerdotes en cuanto representantes de Dios, establece las leyes de la guerra, la poligamia, la educación de los hijos y la justicia en las relaciones comerciales.

Es recomendable volver a leer el Antiguo Testamento desde esta perspectiva.

Moisés se muestra extraordinariamente modesto en sus libros pese a la gran obra que consiguió realizar en vida:
-Reunió a casi un millón de personas (Éxodo 12:37-38) pertenecientes a diversas tribus, probablemente con escasa relación mutua anterior.
-Instauró una nueva religión otorgando el grado de sacerdotes a los miembros de su familia, y
-Con esos ingredientes, y en un plazo de cuarenta años, consiguió crear un sentimiento nacional que sería el responsable de que en 1947 se repitiera la hazaña de crear un Estado de Israel en tierras de Jerusalén. (en esta ocasión sin el liderazgo de un Sumo Sacerdote o un Rey).

No tiene reparos en reconocer en Génesis 14:18-20 que el culto a Dios era lo suficientemente antiguo y ajeno a su genealogía como que Abraham había entregado los diezmos al sacerdote Melquisedec en reconocimiento de su superioridad, por lo que Moisés en realidad está dando un golpe de Estado a las jerarquías sacerdotales existentes en aquel momento. También reconoce que, muchos cientos de años antes, un bisnieto de Noé llamado Nimrod (en la Historia se le conoce como Sargón I El Acadio) consiguió crear un imperio asimilando distintos pueblos como los reinos de Babilonia, Acad, y otros. En realidad tampoco fue el primer gran legislador ya que Hammurabi había publicado su código legal quinientos años antes que él, pero su obra y sus mandamientos fueron realmente “escritos en piedra” ya que siguen siendo respetados por todos los pueblos en la actualidad y el sistema teocrático de gobierno por él establecido ha permanecido vigente hasta la Revolución Francesa (1789).

Podemos apreciar mejor las dificultades que tuvo que afrontar Moisés para llevar a cabo su proeza si estudiamos las referencias al trabajo de Morgan realizadas por Friedrich Engels en su obra El origen de la familia, la propiedad privada y el estado .

sábado, 2 de agosto de 2014

El fin de los tiempos

Espíritus y Religión

ESPÍRITUS Y RELIGIÓN

El Fin de los Tiempos



Los ciudadanos del mundo se encuentran preocupados por los sucesos que vienen ocurriendo en Oriente Medio, ya que a la guerra civil en Ucrania con el apoyo de Rusia a los insurgentes o la que tiene lugar en Siria donde es Estados Unidos quien les apoya, se les une la tensión entre Israel e Irán por el desarrollo de la energía atómica por parte de ésta y que Israel atribuye al intento de fabricar bombas atómicas que serían una amenaza para su existencia. Temen el enfrentamiento directo entre las dos grandes superpotencias y el estallido de una guerra nuclear que ocasionaría el fin de la vida en el planeta.

Aunque la generación más joven no ha conocido los temores desatados durante la Guerra Fría por la estrategia de "Mutua Destrucción Asegurada" que seguían la Unión Soviética y los Estados Unidos, sí han recibido una cierta influencia por algunas películas taquilleras como Armageddon o Deep Impact (ambas de 1998) o 2012 (del año 2009). También han sido ampliamente divulgadas las teorías milenaristas (basadas en Apocalipsis 20:4-5) que anunciaban una gran catástrofe para el año 2000, las Profecías de San Malaquías que dan una lista de 112 Papas hasta el fin del mundo (el actual Papa Francisco haría el número 112) o las de Nostradamus que lo vincula a la elección de un Papa Negro (que sería el Papa Francisco en virtud de su pertenencia a la Orden de los Jesuitas).

La difusión mundial de las ideas de los Testigos de Jehová en las que, supuestamente, se incluye el Armagedon en vida de la generación de 1914, también ha dejado su impronta en la psique humana.

El Fin del Mundo se nos presenta como una idea turbadora que llega a provocar sucesos como los del reciclaje de la Puerta del Cielo, y es oportunamente agitada por los gobiernos de forma periódica para distraer nuestra atención de otras situaciones, presentándola como un probable "invierno nuclear", una "catástrofe ecológica" o como "cambio climático". Al final todo se reduce a un incremento de los impuestos que se aplican a los ciudadanos y, pasado cierto tiempo, se olvidan los mensajes catastrofistas, para ser nuevamente repetidos posteriormente.

Aunque puede llegar a sorprendernos que periódicamente se repitan estas historias en realidad deberíamos estar bien acostumbrados ya que su práctica se inició hace tres mil años y, probablemente, con el mismo objetivo. Ciertamente ha cambiado la forma de comunicar el mensaje (ahora lo propagan las O.N.G.'s y se refiere a la extinción de la raza humana y antes lo hacían las religiones y se refería a la venida del Mesías, momento en el que los judíos dominarían a todos los pueblos de la tierra, en virtud de la maldición de Noé sobre su nieto Canaán y del pacto establecido por Dios con Abraham, del cual surgiría el "pueblo escogido" (versión judía) o se produciría el Juicio Final (versión cristiana). No obstante el objetivo final de amedrentar a la población sigue siendo el mismo.

Encontramos referencias a este tema en mitologías tan variadas como la de los pueblos nórdicos, los aztecas, o los musulmanes. No obstante, dado que nuestra cultura proviene de la judeo-cristiana, nos centraremos en estas religiones para estudiar el tema. Antes, solo recordar que algunas religiones, como la griega o la romana, no preveian el Fin del Mundo.

En el Antiguo Testamento (Religión judía) las referencias se remontan a los primeros Libros, ya que se cree que el Génesis fue redactado inicialmente en torno al año 1000 A.C. aunque no adquirió su redacción actual hasta el 500 A.C.. En Génesis 2:17, leemos lo que se interpreta como el fin de la inmortalidad para los hombres: habrían cambiado la inmortalidad por el uso de razón. En cambio no faltan aquellos que ponen en relación ese versículo con Génesis 2:9 y con Génesis 3:3, entendiendo, de esta forma, que el fin del hombre (su muerte) habría de producirse cuando éste coma del árbol de la vida. Para estas personas las noticias sobre la creación en laboratorio de vida artificial debe suponer una verdadera angustia.

Más o menos por las mismas fechas (en torno a 930 A.C.) el Libro del Eclesiastés 9:12 nos da un aviso que parece claro sobre "el tiempo malo".

En torno al año 800 A.C. el profeta Joel dejó escrita la Palabra de Dios que le fue revelada. En su profecía podemos leer Joel 1:15, Joel 2:1, Joel 2:11, Joel 2:31 y Joel 3:14. No hay ninguna duda en relación al contenido literal de sus palabras: el fin del mundo es inminente.

En torno a 750 A.C. el profeta Isaias tuvo una visión profética que nos dejó escrita. Así en Isaias 8:22, en Isaias 9:19, en Isaias 13:6, en Isaias 13:9, en Isaias 31:8, en Isaias 34:5-6 y en Isaias 40:3 nos avisa claramente de la inminencia del fin del mundo.

Ya se llevaban más de 300 años anunciando el fin del mundo y éste no acababa de llegar cuando el Profeta Nahum tiene en torno al año 600 A.C. una visión de la que da cuenta en Nahum 1:8. Por las mismas fechas, otro Profeta insistía en el mensaje: Sofonías 1:7 y Sofonías 1:14 Ciertamente Nahum y Sofonías eran dos de los llamados Profetas Menores (no porque tuvieran menos autoridad sino por la extensión de sus escritos) y, quizás por eso, pocos años después (en torno al 575 A.C.) aparece uno de los Profetas Mayores para insistir sobre el tema: se trata de Ezequiel y podemos afirmar con rotundidad que sus profecías son claramente explícitas. Así lo vemos en Ezequiel 7:7, Ezequiel 7:12, Ezequiel 7:16, Ezequiel 12:23, Ezequiel 13:5, Ezequiel 21:28, Ezequiel 30:3 y Ezequiel 39:17. Zacarías, en torno al año 520 A.C. insiste sobre este tema: Zacarías 14:1

La tradición cristiana tambien es prolífica en este mensaje que relaciona con la Parusía o Segunda Venida de Cristo a la tierra. Una de las primeras referencias (datada en el año 52 de la era cristiana) es la primera carta de San Pablo a los Tesalonicenses 1 Tesalonicenses 5:2, 1 Tesalonicenses 5:4. En el Evangelio de San Mateo (datado en el año 80), Mateo 24:42 y en el de San Lucas, Lucas 12:40 son otros dos buenos ejemplos. Pero es en el Apocalipsis: 17 y 18 donde se detalla cómo ha de ocurrir tal desastre en particular en Apocalipsis 18:8

Es verdad que hay quienes opinan que la Parusía ya se ha producido por la Resurrección de Cristo. Es el caso de la Iglesia Internacional Reformista, pero la mayoría de los cristianos siguen esperándola.

Y ¿por qué habrían de cambiar de táctica cuando tan buenos resultados les proporciona?. Tanto las diversas organizaciones religiosas como las Organizaciones caritativas hacen grandes negocios con éste y otros temas similares. Es cierto que mucha (muchísima gente) se toma muy en serio las profecías y pasan su vida en constante preocupación por tener "hecho el equipaje", religiosamente hablando, para poder emprender el último viaje en cualquier momento. La religión ofrece un importante consuelo para aquellos que han sido bendecidos por la Fe, pero tambien es cierto que hay otros que se aprovechan de la misma para fines más mundanos y crematísticos. Podríamos poner innumerables ejemplos pero hay uno muy reciente que es significativo

Las citas bíblicas han sido extraidas de la traducción de la Biblia realizada por el P. Jose Miguel Petisco y he procurado enlazarlas a la web de Biblias Paralelas para poderlas comparar con otras versiones. Se puede obtener un ejemplar de la "Biblia de Jerusalen" utilizada por la Iglesia Católica en este enlace