domingo, 13 de abril de 2014

LA OPERACIÓN OGRO


X. LA OPERACIÓN OGRO

 

 

“Los pueblos que olvidan su historia están condenados a repetirla” – Marco Tulio Cicerón

 

 

El 20 de Diciembre de 1973 se cometió en España un atentado que cambió radicalmente el devenir de su historia. Se trató del asesinato del Presidente del Gobierno, Luis Carrero Blanco.

Con independencia de las virtudes y defectos personales de Carrero Blanco, los efectos del atentado se hicieron sentir en las prioridades manifestadas por sus sucesores en cuanto a la política española tanto de índole social como económica. Las anteriores prioridades de recomponer la economía y mejorar la calidad de vida de los españoles dieron paso a las de conseguir la integración en la Comunidad Económica Europea y garantizar los derechos humanos.

En 1939, al finalizar la Guerra Civil, el país se encuentra sin reservas de oro y divisas, con un gran deterioro en las infraestructuras y una pérdida significativa del número de trabajadores que se traducen en un descenso del 30% en la producción industrial y de un 20% en la producción agrícola. En España se pasó hambre, literalmente.

Además, la actuación de las guerrillas antifranquistas (conocidas como maquis) obligó a dedicar recursos a mantener la represión de las mismas. La implantación geográfica de las mismas fue extensa: La Federación de Guerrillas de León-Galicia actuaba en la Cornisa Cantábrica entre el Océano Atlántico y Santander. El Ejército Guerrillero de la Zona Centro actuaba en Extremadura, Toledo, Ciudad Real y Sierra Morena. La Agrupación de Levante y Aragón actuó en la zona comprendida entre el sur de Teruel, interior de Castellón y el norte de Cuenca. La actuación más importante de las guerrillas fue la invasión del Valle de Arán por un número  de entre 4.000 y 7.000 guerrilleros equipados por Francia con armamento pesado que mantuvieron sus posiciones durante nueve días contra el ejército español.

Por si la situación no fuera suficientemente preocupante, la Asamblea General de la ONU aprobaba el 14 de Diciembre de 1946 una resolución por la que se condenaba a España al aislamiento internacional con la práctica ruptura de relaciones diplomáticas con todos los demás países.

Las destrucciones materiales causadas por la guerra se vieron agravadas por la equivocada política económica de las autoridades franquistas que decidieron poner en práctica la autarquía económica. Se trataba de una política que pretendía que el país fuera autosuficiente económicamente, sin necesidad de depender del exterior a fin de mantener una hipotética independencia nacional. Consecuencia de esta política fue la creación del Instituto Nacional de Industria (INI) que creó numerosas empresas públicas en sectores estratégicos como el energético (ENDESA), siderúrgico (ENSIDESA), construcción naval (BAZÁN), transporte (ENASA, SEAT, CASA, ENASA), refinerías (Puertollano), transporte aéreo (IBERIA, AVIACO). Estas empresas recibían una constante ayuda estatal que generaba un enorme gasto público. Debido a la falta de divisas y de impuestos directos, el Estado financiaba este enorme gasto público con la emisión de Deuda Pública, lo que originó una significativa inflación.

Al terminarse la actividad de los maquis en torno a 1950 y con la evidencia de que la política autárquica derrochaba los recursos y solo beneficiaba a una minoría en tanto que no satisfacía las necesidades básicas de la población se concluye el periodo de los gobiernos militares en España, pasando a dirigir el gobierno desde el mes de Julio de 1951 una coalición formada por falangistas, militares, vaticanistas y monárquicos que impulsa una cierta liberalización económica, con el fin del racionamiento en 1952, el control de la inflación e impulsa la concentración parcelaria.

En Abril de 1953 se firma el Concordato con la Santa Sede y en Septiembre del mismo año se firma el Convenio hispano-norteamericano. Es el fin del aislamiento internacional. En Diciembre de 1955 España es admitida en la ONU.

A consecuencia de las nuevas circunstancias políticas, en 1957 se nombra un nuevo gobierno en el que tienen control los tecnócratas ligados al Opus Dei que aprueban en 1959 el Plan de Estabilización que liberalizó la economía para atraer capital extranjero, devaluando la peseta y favoreciendo la entrada de turistas con un continuo crecimiento en su número que duró hasta 1973. Se da paso así al desarrollo económico de los años sesenta. Lamentablemente, la dureza del Plan de Estabilización supuso la emigración de unos dos millones de españoles en los años siguientes. En los años 60 y principios de los 70, el desarrollismo económico mejoró de forma notable, aunque desigual, el nivel de vida de la mayoría de la población, que formó una clase media hasta entonces casi inexistente. El nivel de libertad personal y política no aumentó del mismo modo. Empezaron las movilizaciones de oposición a la dictadura por parte de trabajadores y estudiantes.

Paralelamente, este gobierno comienza una tímida apertura política permitiendo la presencia de los partidos políticos de cuadros que, por otra parte, nunca habían desaparecido del todo pese a la existencia del Partido Único denominado Movimiento Nacional en el que tenían cabida los Falangistas (republicanos), los Carlistas (monárquicos tradicionalistas), los demócrata-cristianos o los monárquicos borbónicos. Aparecen en los llamados Círculos Literarios y aunque no pueden presentarse como tal partido a las elecciones, si se hace pública la adscripción de cada candidato. Obviamente los partidos de masas que se habían opuesto al Alzamiento Nacional que originó la Guerra Civil estaban seriamente reprimidos.

El sistema político se denominaba “democracia orgánica”, según la cual los derechos individuales deben estar supeditados a los derechos de los organismos como la familia o el sindicato. Por ese motivo solo tenían derecho al voto los representantes de las familias (los cabezas de familia) y los afiliados al Sindicato Vertical de Obreros y Empresarios (todos los trabajadores). De esta forma los organismos familia (donde se nace) y sindicato (donde se trabaja) eligen a los gobernantes del tercer pilar básico de la sociedad: el municipio (donde se vive). Las familias elegían un tercio de los concejales, el sindicato elegía otro tercio y, reunidos los concejales electos, elegían conjuntamente al tercio restante. También eligen a los Procuradores en Cortes a partir de la Ley Orgánica del Estado de 1967 que añade a los 150 procuradores elegidos por el tercio sindical otros 102 a elegir por los cabezas de familia, manteniendo la competencia del Jefe del Estado para designar otros procuradores que se añadirían a los nombrados por los distintos municipios. Esta misma Ley introduce la separación entre la Jefatura del Estado y la Jefatura del Gobierno, aunque Franco sigue ostentando las dos con Luis Carrero Blanco como Vicepresidente.

En Junio de 1973 Carrero Blanco es nombrado Presidente del Gobierno y en Diciembre del mismo año es asesinado.


Comunicado de ETA en el que se atribuye el atentado contra Carrero Blanco

 

 

Euskadi Ta Askatasuna (ETA) era una organización independentista fundada en 1958 como una escisión de otra organización llamada Ekin. Su primera acción violenta la comete el 17 de julio de 1961 al intentar hacer descarrilar un tren. Su primer asesinato lo comete el 7 de Junio de 1968 cuando el guardia civil  José Ángel Pardines Arcay, que prestaba servicio en un control de carretera, detiene un vehículo por sospechar que era robado. Sus ocupantes salen del vehículo y le disparan un tiro en la cabeza. El 2 de agosto de 1968 matan al  jefe de la brigada político-social de Guipúzcoa, el comisario Melitón Manzanas . El 9 de Abril de 1969 un etarra mató a Fermín Monasterio Pérez, conductor de taxi que le preguntó por el origen de sus heridas y el 24 de Agosto de 1972 cuatro etarras mataron el policía municipal Eloy García Cambra cuando éste trataba de identificarlos. El resto de su historial eran esporádicas explosiones de artefactos en torres de alta tensión y repetidores de radio-televisión. Ningún gran atentado y mucho menos de la complejidad del que se saldó con la muerte del Presidente del Gobierno español.

Al parecer, el atentado se fragua con un misterioso individuo de unos 30 años y vestido con una gabardina blanca que le hace entrega  en el hotel Mindanao de Madrid a José Miguel Beñarán Ordeñana (Argala) de un sobre donde aparecen los horarios y rutas de Carrero Blanco. La entrevista había sido organizada por un militante del Partido Nacionalista Vasco. Puesto que Argala fue asesinado en 1978 por el Batallón Vasco Español (BVE) no parece que podamos llegar a saber nunca la identidad del confidente. El resultado es que ETA desplazó a Madrid hasta 20 activistas para la preparación del magnicidio. Alquilaron un piso franco y compraron el semisótano desde el que excavaron el túnel donde finalmente colocaron los explosivos. Trabajaron durante meses a un metro de la superficie, en una finca cuyo portero era policía que, al parecer, dio parte de la presencia de unos jóvenes vascos sospechosos al Servicio de Información, pero cuando ésta se disponía a entrar en el piso el propio Director General de Seguridad, Eduardo Blanco, abortó la operación.

En 2008 salió a la luz una nota clasificada de la embajada de los Estados Unidos en Madrid al Departamento de Estado en la que se afirma “el mejor resultado que puede surgir…sería que Carrero desaparezca de escena, con posible sustitución por el general Díez Alegría o Castañón”.

El hecho de que durante la guerra del Yom Kipur, en octubre de 1973, Carrero Blanco impidiera a los Estados Unidos usar las bases estadounidenses en territorio español, unido a la entrevista que mantuvo el día antes de su fallecimiento (el  19 de Diciembre) con Henry Kissinger, Secretario de Estado norteamericano donde trataron sobre la entrada de España en la OTAN a la que se oponía Carrero Blanco (entre otras cosas porque Estados Unidos exigía que se instaurara la democracia en España para poderse integrar), y a que entre el séquito que acompañaba a Kissinger se encontraba de incógnito William Nelson, jefe de Operaciones Encubiertas de la CIA, que estuvo detrás de los golpes de Estado apoyados por la agencia en la década de los 70 en Latinoamérica hacen planear sospechas sobre la verdadera autoría del atentado. Sospechas que se incrementan con las informaciones de que Fernando Herrero Tejedor, el fiscal del Tribunal Supremo que llevaba el caso, recibió un informe anónimo señalando la pista del explosivo que se había utilizado en el ataque y vinculando el C4 con unas bombas descargadas en la base de Torrejón por un avión de EEUU procedente de Fort Blix. Para mayor confusión Fernando Herrero falleció en un accidente de automóvil el 12 de junio de 1975 en la localidad abulense de Adanero al chocar contra un camión que saltó un Ceda el Paso.

En 1974 Genoveva Forest Tarrat (Eva Forest) escribió un libro bajo el seudónimo de Julen Agirre titulado “Operación Ogro – Cómo y por qué ejecutamos a Carrero Blanco”. En él describe sus conversaciones con algunos miembros del Comando Txikia, que se había responsabilizado del atentado, a los que identifica con los nombres supuestos de Iker, Jon, Txabi y Mikel. En él, entre otras cosas, aseguran haber llegado a Madrid en Diciembre de 1972, un año antes del atentado, y que Mikel no conocía la ciudad aunque Jon había estado en una ocasión hacía mucho tiempo. Txabi asegura, por su parte, que el objetivo de la operación era secuestrar a Carrero y canjearlo por 150 militantes que estaban presos con condenas de más de diez años. Y se hace la siguiente reflexión:


Lo más llamativo del caso es que Eva Forest era militante del Partido Comunista de España y que ETA se sentía protegida en su santuario por el gobierno francés, el mismo gobierno con el que se supone que España se encontraba en negociaciones para crear su propio proyecto atómico y cuyo planteamiento incomodaba a Kissinger y en cuya capital, París, se encontraba la sede del Partido Comunista y la residencia de su Secretario General, Santiago Carrillo. A Eva Forest se le acusaba de haber colaborado con el comando responsable del atentado ocultando a los miembros del mismo en su casa, encargándose de la adquisición de una vivienda para ocultar a los autores del asesinato y haciendo de correo con la dirección de ETA en Francia para preparar la huida del comando una vez perpetrado el asesinato. Wells Stabler, embajador norteamericano en Madrid entre 1975 y 1978, descubrió horrorizado que un informe enviado a la Secretaría de Estado norteamericana, en el que reproducía las confidencias del rey Juan Carlos, había llegado a la embajada estadounidense en Rabat y que el encargado de la legación las había transmitido a su homólogo francés en la capital marroquí y que éste hizo lo propio a través de un telegrama a la embajada de Francia en Madrid, lo que revela un cierto grado de cooperación entre los servicios norteamericanos y los franceses.

En otro capítulo veremos hasta qué punto el magnicidio cambió la historia de España, tanto en lo político como en lo económico.

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